¿Sabes qué?
Resulta que no te conocía.
Resulta que un amigo decidió que eras el mejor para acompañarnos una madrugada mientras hablábamos de cosas que solo pueden hablarse a esas horas con alcohol a mano.
Quizás Ofelia se ahoga no porque quiera morir si no porque le da igual vivir o no.
¿Y sabes qué?
Es un chico muy cómodo, un gran cojín. Me gustó oír su corazón y su mano acariciándome el pelo.
Y te oía de fondo.
Probablemente tan dulce velada fuera lo que llamamos una ida de olla, sí, por su culpa tengo algunos problemas técnicos en el cerebro, válvulas confusas, tuercas sueltas… ya sabes, lo que suele pasar cuando te dejan a cuadros. Tú también lo sabías, jodío, y que bien que cantabas…
Qué grande eras, tío.
martes 17 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

3 comentarios:
Good blog.
portugal
:)
Que esos momentos tengan una buena banda sonora lo hace aún mejores!!
Un besitooo
Hay canciones que nos acompañaran siempre...
Un beso
Publicar un comentario en la entrada